
Atrás quedaron las largas noches, las incesantes pesadillas, el rumor de voces que creía muertas, el sabor amargo de recuerdos que hacen daño.
Quedaron atrás los momentos en los que me olvidé de ser yo mismo, en los que me obligaba a seguir un camino que ni yo creía, en los que me autoconvencía de que las cosas debían ser así y nada podía hacer por cambiarlas.
Por fín respiro tranquilo, me siento liberado de toda carga. Feliz de ser quién soy y no tener que esconderme de mi mismo.
Han sido muchos los detalles que me han llevado a esta situación, muchos momentos, mucha gente, mejor dicho la precisa, la que siempre ha estado. Y alguna otra que se ha unido en mitad del camino y cada día se hace un poco más imprescindible.
Ha sido una casa, un ambiente, un sentimiento, un trivial, Bélgica, París, unas copas, una ducha, una noche.
Habéis sido vosotros, has sido tú...
Es el comienzo de nuestro "Dulce Febrero"

